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Miedo a Salir del Confinamiento



Originalmente el sindrome de la cabaña se describe en el siglo XX en USA en personas que por sus trabajos pasaban muchos meses solos aislados y al tener que volver a casa sentían desconfianza de las personas y ansiedad que, al incrementarse, hacía difícil el reincorporarse a la sociedad.

Este sindrome está presente en personas que sienten temor ante la idea de volver a salir a la calle luego de haber estado confinada a un espacio determinado. Se puede ver en personas al finalizar la cuarentena. Además de temor sienten angustia por retomar sus obligaciones fuera del hogar. Tienen la sensación de que en casa tienen todo lo que necesitan. Piensan que no pasaría nada si se alargara este confinamiento unas semanas más… Este tipo de realidades psicológicas definen lo que se conoce como «síndrome de la cabaña», algo que curiosamente, está afectando a un buen número de personas especialmente mayores, adolescentes y niños.

Hay otros sindromes parecidos como el Sindrome de la Soledad Inquieta, Prairie Madness (pradera), Cabin fever y Cottage fever (cabaña), por sus nombres en inglés que son muy parecidos, excepto en la causa que los generan. Estos últimos se observaban en personas cuyo oficio implicaba aislarse de la familia y la sociedad por largo tiempo, siendo el ejemplo más clásico el de los cazadores de los países del norte (EEUU). También se presenta en el caso de secuestros de larga duración y en algunos casos de trabajadores del petróleo que se dedican a perforar los pozos en condiciones casi de aislamiento como por ejemplo en el mar del norte. En estos dos últimos casos algunos de los síntomas son semejantes a los descritos.

En referencia al miedo: se propone que este miedo es semejante al del estrés post traumático que acontece en las situaciones de secuestro pero modificado pues en el caso de la cuarentena este caso el miedo lo generan imágenes sobre posible contaminación. El mundo se percibe como altamente peligroso y se desarrollan pensamientos relacionados con el posible peligro al salir. Por supuesto como el peligro depende de otros la sensación de control sobre nuestra seguridad es muy escasa.

Durante la cuarentena reforzamos la importancia de la contaminación y elaboramos en nuestro pensamiento imágenes, sonidos y hasta sensaciones relacionadas al peligro de contaminarnos si salíamos. Los recuerdos visuales, auditivos y táctiles desarrollados imaginariamente están en la memoria y se les da gran importancia. Este proceso no es consciente, es una señal de alerta que nos provee nuestro inconsciente. Aparece la reiteración del pensamiento -rumiación- que aumenta la ansiedad y puede de acuerdo a la intensidad provocar estrés severo, frustración y puede desarrollarse la depresión.

Los miembros de la familia se afectan y muchas veces no entienden la situación. Cuando las personas que te rodean no te entienden, no puedes compartir tus pensamientos y sentimientos y la comunicación disminuye lo que empeora el miedo y aislamiento de la persona.

¿Es una Patología?

La ansiedad inicial para dejar la casa, es una respuesta normal y frecuente que es manejable. Se produce porque:
  1. El hogar da sensación de seguridad y salir se percibe como inseguro. 
  2. Nadie puede garantizar que no hay riesgo de infección.
  3. Siempre que hay un cambio se genera incomodidad o incluso miedo. 
  4. Hay desconfianza de la la gente que está afuera.
  5. La necesidad de soporte social es más importante en situaciones de riesgo.
  6. Durante el aislamiento o cuarentena se siente frustración, aburrimiento y soledad que se mantienen los primeros días.
Por lo tanto el miedo a salir y contaminarse es adecuado porque el virus puede estar aún presente en otras personas o en el medio. Lo inadecuado es la magnitud del miedo porque impide el funcionamiento social esperado.


¿Cuáles Son los Síntomas del Síndrome de la Cabaña?

Generales durante el aislamiento: se siente malestar y desagrado con irritabilidad e insomnio.

Generales post cuarentena: al poder salir los síntomas cambian y se presentan conductas evitativas como poco contacto social, evitar lugares abiertos, no volver al trabajo y algunas conductas obsesivas sobre todo con la limpieza personal y del ambiente. (Reynolds et al. 2008).

Síntomas específicos:

  1. Dificultad para levantarse, sensación general de cansancio corporal.
  2. Falta de motivación: es difícil volver a retomar sus rutinas laborales
  3. Dificultad para enfocarse y concentrarse Trastornos de memoria. 
  4. Dificultad para tomar decisiones. 
  5. Trastornos alimentarios. Se provocan dos tipos de trastornos por exceso (ingestión ansiogénica) o por defecto (anorexia)
  6. Aislamiento y cuando los familiares los invitan a salir comentan que no lo desean o no los motiva porque en casa tienen todo lo necesario. 
  7. Malestar emocional, la persona no se siente bien porque se sabe diferente y eso le causa desagrado. 
  8. Sensación de tristeza que unida a los síntomas descritos es parte de un cuadro depresivo. Si la intensidad de los síntomas aumenta puede presentarse una depresión importante.
  9. Al explorar la falta de motivación y el aislamiento se evidencia una sensación de miedo a salir al exterior. 
  10. Pensamientos sobre perder el control por la presión a salir. Puede haber rumiación sobre la posibilidad de estar enfermo emocional y cognitivamente que incrementa el miedo. 
  11. La forma extrema puede provocar una fobia a salir de casa e incluso un sindrome de pánico.

¿Qué Hacer? Prepararse para Salir

  • Recordar quienes somos, que características de personalidad tengo, cuáles son nuestras fortalezas y logros previos.
  • Buscar información suficiente no excesiva y de buena fuente (no Twitter, no Facebook etc), referente a lo que ocurre durante y luego del confinamiento para darse cuenta que lo que siente es normal.
  • Comunicarse con sus familiares y explicar lo que le ocurre e intercambie conocimientos y afectos. El afecto y comprensión son indispensables.
  • Hacer una rutina personal y cumplirla, si necesario con horario auto impuesto. Horas fijas para levantarse, bañarse, comer y descansar
  • Intervenir en las labores del hogar y si vive solo establecer y cumplir lo que es necesario hacer en el hogar para mantenerlo adecuado (limpio-ordenado-ropa lavada-etc.).
  • Establecer una rutina de ejercicios y si no era habitual para la persona buscar información sobre ejercicios tan simples como subir las escaleras.
  • Al pasar el tiempo se incluyen los ejercicios de imaginación (ver abajo).
  • Hacer ejercicios de imaginación sobre salir a la puerta, luego un poco más afuera, aumentar progresivamente a más lejos y lograr imaginarse socializando.
  • Darse un tiempo para adaptase al cambio.
  • Evitar la rumiación confrontando para: aceptar los pensamientos y posponerlos.
  • Pedir ayuda a los familiares o amigos que comprendan la dificultad para que los acompañen a salir y así desensibilizarse.
  • Avisa a tus familiares si necesitas ayuda: el cuadro de ansiedad, miedo a salir, o tristeza continúa a largo plazo o se incrementa. 
  • Si vives solo y no tienes familiares en Venezuela busca ayuda y si es necesario pide a tus amigos que te ayuden a buscar.
  • Cuando la depresión es diagnosticada temprano y se acepta la ayuda se facilita la recuperación y adaptación al cambio.
  • Recordar lo que reflexionaste y que quieres cambiar

Hay que recordar que la mayoría de las personas que sufren de este sindrome cuando viven en un grupo familiar se recuperan progresivamente apoyándose en la red familiar y social.

A modo de recordatorio:

  • Recurre a personas en quien confiabas antes del confinamiento. Comunica tus pensamientos, tus ideas y necesidades a otros. Confía en tus instintos.
  • Fija límites en cuanto a las cosas de las que quieres hablar y de las que no
  • Tómate tu recuperación con calma
  • No seas demasiado exigente y duro contigo mismo
  • No te sientas presionado, la confianza vuelve con el tiempo TE RECUPERAS

Cuando te sientas bien reflexiona y verás que la cuarentena
Nos ha permitido aprender un sinfín de cosas.

Dra. Mercedes Schnell
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Para citas:

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